Carson sentadita come pasas, come arvejas. Carson tiene una falda que no le cubre bien las piernas. Su camisa es la misma blanca que Reeves usará cuando se suicide -después de un concierto, su cuerpo destazado sobre unas piedras . Ella parece un niño, tiene cara de muchacho. Reeves empieza a tocar su trompeta. Carson quisiera saber leer música para escribirle cartas. Y quisiera subirle más el dobladillo a su falda y quizá cortarse un poco el pelo y dejarle en el bolsillo cuatro arvejas verdes a Reeves egoísta, el que no toca para ella.
Bajo los pies de Carson los patos nadan, son diez contentos. Ella les lanza pasas y cierra los ojos y se concentra. Adentro halla a Reeves sin su trompeta. Solo su cabello peinado, y el torso desnudo, sin camiseta. En la cabeza de Carson, Reeves vomita las arvejas.
-Te quiero Carson, pero sé que tú amas las trompetas.